Los occidentales de esta vieja Europa, parece que estamos dispuestos a destrozar nuestra cultura, nuestra prosperidad, nuestra razón de ser y sentir, y entregarnos a otras culturas e intereses, que al final conseguirán controlarnos y acabar con nuestras libertades y costumbres.
Voy a tratar de poner algunos ejemplos:
Resulta que nuestros dirigentes europeos, están muy preocupados con Rusia, cosa que parece lógica, pero curiosamente con otros estados totalitarios, como las monarquías del Golfo Pérsico, donde los derecho humanos brillan por su ausencia, donde el algunos de los países, los trabajadores procedentes de Asía, son poco menos que tratados como esclavos, donde las mujeres prácticamente no tienen ningún derecho, resulta que ahora son países «de moda» de vacaciones y turismo.
Ahora, clase media alta, famosos, algunos horteras con perdón, viajan a estos países como destino turístico, blanqueando dictaduras lamentables.
Por si fuera poco, muchos de estos Estados, algunos artificiales, son ahora propietarios gracias a sus petrodólares, de empresas completas de Europa, compañías aéreas que compiten con las occidentales y a las que se las da con suma facilidad, derechos de vuelo, cuando su competencia es totalmente desleal.
Otro ejemplo claro y mucho más grave, es el de China, una gran nación donde se persigue con crueldad al disidente, y que se dedica a apoyar a todos aquellos países que desestabilicen a occidente.
Lo de China, es de suma gravedad, a modo de ejemplo: Les encargamos construcción de buques, con proyectos europeos, porque son mucho más baratos, buques, que luego en muchos casos, tienen graves averías por su deficiente construcción y sin embargo China sigue copiando proyectos, que nos hacen totalmente vulnerables, mientras la industria naval europea se queda sin carga de trabajo.
Entre los comisionistas profesionales, algunos ex políticos, y el nuestro propio egoísmo, estamos permitiendo poner en manos de una dictadura sangrienta nuestro futuro.
Nuestras elites políticas, en muchos casos, parecen entregados a intereses de China, me supongo, que a cambio de comisiones u otros intereses que se nos escapan.
Si fuéramos una sociedad madura, no permitiríamos toda esta dejadez y defenderíamos con fe nuestros intereses como sociedad.
Si no se cambia pronto, nuestra civilización europea, merced a nuestro egoísmo habrá muerto y seremos «títeres» de intereses lejanos.
