En una ceremonia emocionante y con una extraordinaria participación de fieles, el pasado sábado se beatificaron en la S.I Catedral de Santander a 80 Mártires, sacerdotes, religiosos carmelitas, seminaristas y seglares.
Todos ellos ofrecieron su vida por la fe y la concordia, sufriendo en penosas circunstancias, vejaciones y torturas hasta la muerte.
Ellos son hitos gloriosos, de la Iglesia que peregrina en Cantabria y en el Valle de Mena.
Estas muertes de inocentes fueron propiciadas por el odio a la fe que procesaban, pues todos los Mártires, eran persona muy queridas en sus localidades.
Nuestros Mártires, murieron en circunstancias tremendas y sin embargo, su semilla de amor, paz y reconciliación es incontestable.
En estos tiempos, en los que se quiere manipular la historia, debiéramos meditar, como estos hombres dejaron ante todo con su ejemplo, su testimonio de perdón y caridad y de supremo amor a Cristo y a su Iglesia.
Ellos, nos muestran también que hay una realidad que supera todo lo terreno y nos impulsa a la eternidad.
En circunstancias tan materialistas en las que vivimos, su testimonio nos debe iluminar a todos y por supuesto a la vida de la Iglesia.
