Los electores alemanes han hablado a través de su voto y han castigado de manera muy dura las políticas implementadas hasta ahora, principalmente por socialdemócratas, verdes y liberales.
Para estos tres grupos las elecciones de ayer Domingo, han supuesto un severo castigo, de parte de una sociedad cansada de normas y leyes que han atenazado el desarrollo de Alemania en los últimos años.
Las políticas basadas en la Agenda 20-30, han fenecido en manos de la lógica y del sentido común.
La victoria de la CDU, es su última oportunidad para volver a las políticas sensatas y que sean en beneficio de los ciudadanos y aceptadas por estos.
El gran resultado con casi un 21 por ciento de los votos de Alternativa por Alemania, es un serio aviso, no sólo a los dirigentes de Alemania, sino a los de toda la UE, de que Europa no esta entendiendo y atendiendo las demandas ciudadanas.
Llama la atención, como los medios españoles, de casi todas las tendencias, en vez de analizar lo que piden una parte muy importante de los electores, ya piden un acuerdo con los socialdemócratas por parte de la CDU, es decir un acuerdo con los que han sufrido el peor resultado de su historia.
Si así sucede, las declaraciones del vicepresidente Vance en Munich, hubieran sido premonitorias y una muestra de que no se respeta la voluntad popular, lo que acabará implosionando.
Las demandas de los ciudadanos, sobre todo, cuando se basan en cuestiones evidentes, como ocurre en Alemania, debieran de ser la única agenda política de cualquier partido, lo que no parece ocurrir en esta Europa, que parece olvidar lo que debe de ser la democracia.