UNA ESPAÑA RIDÍCULA, CON UNOS POLÍTICOS RIDÍCULOS

Vivimos en un país ridículo, dirigido por un gobierno ridículo, con una oposición ridícula.

Con estos mimbres, casi nada puede salir bien.

La intención del Gobierno, de perdonar unos 17.000 de deuda a Cataluña, es un insulto a la decencia y algo que demuestra que estamos gobernados por personas sin palabra y cuyo único objetivo, es disfrutar del poder, aunque sea a costa de cometer todo tipo de injusticias y engaños.

Para aderezar, el asunto y sin respetar intelectualmente a los españoles, ofrece un caramelo “envenenado”, ofreciendo condonar un parte importante de sus respectivas deudas al resto de las Comunidades Autónomas. 

Quieren hacer creer, al españolito medio, que sólo se informa por los medios cercanos al poder que el Gobierno perdona deudas, como si no tuviéramos sentido común, para saber que la deuda no se perdona, en realidad, se apunta a la deuda del Estado, que en realidad es quién llegado el caso responde de todas las deudas de las Administraciones Públicas, ante los mercados internacionales.

Se cambia el “apunte” y la deuda pasa al Estado, todo, para que en un futuro Cataluña, más ligera de equipaje pueda independizarse o seguir gastando en Embajadas y en la televisión publica.  

Profundizando un poco más, se puede decir, que “compran” los votos independentistas con el sudor de los españolas para que el señor Sánchez y sus amigos continúen viajando en Falcón y malgastando el dinero a crédito en cosas inverosímiles.

 Mientras, la oposición, tanto el PP como Vox, discutiendo entre ellos y mirando hacía otro lado, en vez de organizar una respuesta democrática contundente y continua para parar tanto despropósito, que nos llevará a la ruina. 

Una parte cada vez mayor de los españoles, comienza a no sentirse mínimamente representado por ninguna fuerza política, lo que en realidad, indica el propio fin de un sistema de libertades.

Hacia ello vamos, si los españoles seguimos en el ridículo.