UNOS DIRIGENTES EUROPEOS QUE PARECEN ENLOQUECIDOS

Con los problemas que tiene Europa en casi todos los ámbitos, cuando  las negociaciones entre Estados Unidos y Rusia, para la paz en Ucrania avanzan, resulta que la UE, nos da instrucciones para que tengamos un kit de resistencia por tres día en casa.

Todo parece de broma, aunque no lo es. En realidad, es la muestra evidente de la “locura” de unos dirigentes que ven amenazados sus privilegios y que son incapaces de ofrecer  un futuro mejor a la sociedad, por lo que utilizan el miedo y la coacción.

Estamos, no sólo en manos de unos incompetentes, sino también en manos de un seres sin escrúpulos, que pretenden tener una sociedad controlada, bajo la apariencia de democracia.

Hay que empezar a pedir responsabilidades a los dos grandes partidos que sostienen en Europa este entramado, que cada vez parece más alejado de la realidad y que parece más distópico.

La UE, que tantas ilusiones levantó en su día para la inmensa mayoría de los españoles, se está convirtiendo en un ente que más parece representar valores lejanos, a los reales intereses de unos ciudadanos europeos que poco a poco ven como sus derechos son recortados y como el control democrático de la decisiones políticas ha casi desaparecido.

La UE o cambia su control democrático, o acabará muy pronto en una grave crisis política que lo lleve a su desaparición.

¿Qué futuro quieren para los jóvenes de Europa, unos dirigentes que hablan de guerra, en vez de buscar la paz?

Otra Europa es posible, una Europa realmente sometida a controles realmente democráticos por parte de los ciudadanos y no una farsa con la actual.

Después , de los miles de millones gastados sin control durante la pandemia de COVID, engañando a los ciudadanos y privándoles de derechos y libertades, estos individuos de Bruselas, sitiados por una opinión pública cada vez más critica, parecen tomar el camino de una especie de dictadura maquillada, donde el control ciudadano no tenga opción. En realidad, todo este proceso de no pararse, dará lugar a una desafección total con la propia idea de Europa, que un día tuvimos.