Al final de las década de los años setenta, estalló a nivel mundial, uno de los escándalos de comisiones ilegales más importantes por cuantías y personas implicada en varios países.
El conocido escándalo Lockheed, nombre del fabricante de aviones norteamericanos, entre ellos el conocido caza Starfighter, que implicó a diferentes personalidades de medio mundo: desde Ministros de Defensa de varios países a personalidades de la monarquía, como el Príncipe Bernardo, esposo de la Reina de Holanda , que tuvo que dimitir de todos sus cargos y se le apartó de todos sus privilegios y uniforme.
Países, como Japón, Italia, Alemania Occidental, Arabia Saudí, sufrieron ceses, dimisiones y encarcelamiento de altos cargos, al haber cobrado sustanciosas comisiones de la fabricante de aviones, que también debido al escándalo acabó quebrando.
Viene este recuerdo, en un momento en que los dirigentes de esta Europa decrépita y absurda, quieren endeudarnos y gastar en defensa, porque ven peligros por todos los lados, menos en donde realmente está el peligro que es en China, Magreb y Oriente Medio.
En el tráfico de armamento, las comisiones son cuantiosas y viendo lo que ha sucedido en Europa con la compra de vacunas que han tenido que destruirse y la compra de mascarillas, es para echarse a temblar.
Las pruebas de la percepción de comisiones ilegales, no suelen ser fácil de sustanciar al principio, pero luego como hemos visto en algunos dirigentes políticos, que llegaron al poder con una “mano delante y otra atrás”, ahora, tienen patrimonios en medio mundo, y encima tenemos que escucharles dar sus consejos y no avergonzarse de ello.
Nos debieran dar su formula mágica, para tener tanto, en tan poco tiempo.
Aunque también puede ser, que los demás seamos muy torpes