El Partido Popular Europeo, se encuentra en una autentica encrucijada.
El nacimiento de formaciones conservadoras a su derecha, en diferentes países de Europa, está suponiendo una importante sangría de votos, que cada vez parece más importante, debido principalmente, al abandono de políticas razonables por parte de la Comisión Europea, la pérdida de sus ideas y el entreguismo a los socialdemócratas.
Úrsula Von der Leyen, esta siendo un “lastre” cada vez más difícil de soportar, dado que durante su mandato, los votantes tradicionales de los populares, han sido fuertemente perjudicados; sectores completos como el agrícola y ganadero, sector de la automoción, al que han dejado en estado comatoso, leyes absurdas, que los propios votantes del centro derecha rechazan con fuerza.
El más claro ejemplo, lo acabamos de ver en Alemania, donde, las traición del nuevo Canciller Merz, al pactar con los socialdemócratas, grandes derrotados, esta causando una crisis muy importante en su propia formación CDU, lo que se está ocultando en España curiosamente.
Una catarata de dimisiones de cargos intermedios y responsables regionales se está produciendo, debido a lo que se considera una traición a las promesa electorales.
Se han producido renuncias en diferentes regiones, como Hesse, Sajonia, Hamburgo, el descontento se extiende entre las propias bases, que no se sienten representadas por las decisiones del nuevo Canciller.
Por otro lado, en sólo un mes, la intención de voto de la CDU, ha descendido dos puntos respecto a las elecciones celebradas hace un mes, situándose en el 28 por ciento, a sólo dos puntos de la AFD a su derecha que se sitúa en el 24 por ciento.
Se puede observar claramente, con estos datos, que el Partido Popular Europeo, se encuentra ante su propia realidad: Representar sus antiguos valores, o convertirse como los Socialdemócratas en irrelevantes.
Debiera tomar nota el señor Feijoo y su Comité Ejecutivo, algo casi imposible estando allí sentado el señor González Pons.