Son más de sesenta y cinco, las personas fallecidas en Irán de manos de la represión violenta de las fuerzas del orden ante las manifestaciones por la libertad.
La sangrienta dictadura iraní, se desangra, en medio del silencio de lo que se hacen llamar «progresistas»
Ni una palabra de condena hemos escuchado todavía de ningún portavoz del Gobierno de España, lo que demuestra el silencio selectivo con esta dictadura criminal y violenta del régimen iraní.
Tampoco escucharan ni una sola palabra de condena, ni por supuesto ninguna manifestación, por parte del feminismo de izquierdas, que una vez más, demuestra, que sólo obedecen ordenes de partidos que utilizan esta causa.
A una parte de la izquierda actual, no toda, pero si mayoritaria, parece importarle «un bledo» los derechos humanos, sólo utilizan este «mantra» para agitar las calles y vender un proyecto político cada vez más difícil de asumir y defender, porque está basado en la mentira.
Irán tiene un régimen de terror, no sólo religioso, sino en cualquier relación social y política, es un régimen, que exporta terrorismo a todo el mundo y es una fuente de desestabilización de la zona, financiador de grupos y partidos radicales en medio mundo.
La caída, del actual el régimen de los ayatolas, sería sin duda una de las mejores noticias para la paz mundial de los últimos años.
