El trágico accidente ferroviario de Adamuz, que ha costado 45 víctimas y más de treinta heridos hospitalizados, ha conmovido a toda una sociedad, a todas las personas de bien y por supuesto, ha causado un dolor irreparable en la familias de la víctimas, que tienen que vivir un situación de tremendo dolor por todo lo sucedido.
Está sociedad nuestra, asiste desolada como el Estado, ha entrado en un proceso de descomposición política, social y administrativa, y por supuesto ética, donde se vulneran derechos y donde los ciudadanos asistimos atónitos a la deriva de los servicios públicos, que cada vez funcionan peor.
Falta de mantenimiento en la red ferroviaria, falta de mantenimiento en las carreteras y autopistas, «colas» en la atención sanitaria, porque faltan profesionales, mala asistencia a los ciudadanos en los trámites administrativos, cuando precisamente el número de funcionarios no para de aumentar, caos en los Juzgados y Tribunales de Justicia, donde la reforma del actual Gobierno, ha fracasado rotundamente.
Podrimos seguir, señalando que tenemos un Gobierno que no ha sido capaz de aprobar los presupuestos en los últimos cuatro años, un Gobierno en minoría cargado en su entorno de casos de corrupción, algunos obscenos precisamente por parte de personajes que no hacen tanto «pululaban» por el Ministerio de Transportes.
La situación que vive España, es de suma gravedad, porque el sistema no funciona y la clase política muestra una incapacidad de gestión y sentido común difícilmente soportable.
Para colmo de males, la oposición muestra también incapacidad y valentía suficiente para abordar una salida a esta profunda crisis e ilusionar, que de seguir, se puede llevar por delante al propio sistema.
Los españoles, necesitamos líderes decentes, ejemplares, valientes, capaces de ilusionar y con un proyecto claro de país que sólo se preocupe del bienestar de los ciudadanos y de los intereses de la nación, que devuelva la confianza a una sociedad triste y desesperanzada.
Sin acometer profundas reformas, la situación no tendrá solución y entraremos en una espiral de inestabilidad de consecuencias imprevisibles.
