El accidente ferroviario de Adamuz, que ha ocasionado hasta el momento 39 muertos y 48 heridos, algunos muy graves, ha conmocionado a todo el país.
Familias destrozadas, ilusiones rotas, sufrimiento por toda una tragedia.
No es hora de culpar a nadie, es la hora de atender lo mejor posible a los familiares de las víctimas y por supuesto a los heridos por tan trágico suceso.
Sin embargo, dejar pasar el tiempo, no informar con claridad, no asumir responsabilidades, como ocurrió con el accidente de la curva de Angroís, que después de perder la vida 80 personas y de 144 heridos, no puede ser una opción.
Lo que ocurrió en Angrois no puede volver a repetirse y se deberán asumir responsabilidades, tanto penales como por supuesto políticas si las hubiere.
Sin embargo, el Gobierno debe explicar ya a la opinión pública, porque en España se invierte un tercio que en Francia o Italia en el mantenimiento de la red ferroviaria, cuando se aprueban cientos de millones en subvenciones de todo tipo y de ayudas a otros países.
Algo sin embargo, no se puede ocultar ya, que nuestras infraestructuras ferroviarias y red de carreteras, están cada vez peor, que no se invierte lo suficiente, mientras se destina el dinero a mantener contento al independentismo, para que siga apoyando al Gobierno.
Sólo una investigación técnica e independiente del Gobierno, podrá tener en estos momentos credibilidad.
Lo importante ahora es tratar de paliar tanto sufrimiento, algo casi imposible para aquellas personas que han perdido a sus seres queridos. Descansen en paz.
