Este lunes, se cumplen 29 años del asesinato por la banda criminal ETA del Concejal Miguel Ángel Blanco.
Los que tenemos algunos años, recordamos el dolor la impotencia que sentimos ante aquel acto criminal, sin palabras para calificarlo, realizado por una banda de asesinos sin piedad, que no dejo vivir a un joven lleno de vida y de proyectos.
Nada malo había hecho, sólo ser concejal del Partido Popular en Ermua.
Ahora, algunos de los que aplaudían hechos tan execrables, como el asesinato de Miguel Ángel Blanco y otros muchos, están en la instituciones, no han pedido perdón por sus actos, la mayoría no ha mostrado arrepentimiento alguno y encima sirve del colchón, para gobernar al actual gobierno de la nación.
Bajeza moral, relativismo asqueroso, la de un Gobierno que en vez de rechazar a personas de tal calaña, que no condenan ni piden perdón por los asesinatos, encima se dedican a insultar su memoria y a todos los españoles.
Una parte de la sociedad del País Vasco, parece enferma socialmente, sigue de otra manera, persiguiendo a los que no piensan de la forma totalitaria que ellos quieren; lo vemos a diario: se insulta a España, se impide manifestarse a favor de cuestiones tales como la defensa de la selección española de futbol, en realidad, son «maquinas de odio y de mal».
Mientras, el Gobierno de España, mirando hacia otro lado y hablándonos de memoria histórica pero de hace ochenta años, y poco menos que nos pide, que callemos ante la barbarie social y humana causada por ETA y sus cómplices, algún día lo pagarán socialmente y políticamente y cuando se miren al espejo, los que les quede aún conciencia, se asustaran de su conducta, pero ya será tarde.
