La primera obligación de un país es atender a sus nacionales y preocuparse de sus necesidades y protección.
La asistencia a personas desprotegidas, es un bien superior, sin embargo, no es de recibo que un país como Marruecos, que está gastando cientos de millones de dólares en la construcción de estadios, que esta gastando, por encima del tres por ciento de su PIB en armamento, tenga a una parte importante de la sociedad, abandonada y pendiente de emigrar como sea a otros países, para además luego recibir miles de millones de esas personas a través de los envíos mensuales que hacen a sus familiares de Marruecos.
El chantaje de Marruecos a España, debe de acabar, y ya que piden la repatriación de los los jóvenes que ocupan ilegalmente Ceuta, el Gobierno de España, debe de enviarlos de retorno a su país inmediatamente.
Marruecos, que se sepa no está en guerra, no ha sufrido tampoco ninguna catástrofe humanitaria y por lo tanto se le puede y se le debe de exigir que trate bien a sus ciudadanos y se haga cargo de ellos.
España, no tiene recursos suficientes para solucionar los problemas de un régimen corrupto e incapaz de dar un futuro mejor a sus ciudadanos, ni tampoco tiene la obligación mortal de ello, porque también en España tenemos muchas necesidades básicas que atender y mejorar.
Es un escándalo que la monarquía de Marruecos, todo poderosa, controle y se enriquezca cada día más y a sus ciudadanos no sea capaz de mejorarles la vida.
