Interesante información publicada por FOX NEWS, sobre Anthony Fauci, la persona que acumuló todo el poder sanitario en Estados Unidos y que ahora es seriamente cuestionado, por el interés de la información la reproducimos… El Dr. Anthony Fauci dejó el gobierno en diciembre, pero su gira mediática se está fortaleciendo, aunque con un tono y tenor diferente. La adulación aduladora y las preguntas sobre sus regímenes de ejercicio y cabezones han sido reemplazadas por el escepticismo y la duda absoluta de los medios que nunca se atrevieron a cuestionar al hombre que todo lo sabe, una vez apodado el «médico de Estados Unidos» por The New Yorker. Fauci apareció recientemente en CNN para quejarse de «una personificación de mí como una persona que esencialmente cerró todo». Estaba respondiendo a una larga reunión con el New York Times donde declaró: «Muéstrame una escuela que cerré y muéstrame una fábrica que cerré. Nunca. Nunca lo hice. Di una recomendación de salud pública que se hizo eco de la recomendación de los CDC, y la gente tomó una decisión basada en eso». A pesar de todas sus fallas, Fauci no es tonto. Uno no pasa 54 años instalado en el gobierno federal sin aprender a jugar a la política. Tres años después de lo peor de la pandemia de COVID, el antiguo director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas sabe que las decisiones políticas guiadas por sus recomendaciones médicas se ven peor cada día. Aquí radica su problema. Cuando sus ideas estaban de moda, Fauci no tuvo problemas para reclamar su responsabilidad. Ahora que se acercan las feas consecuencias, está ansioso por lavarse las manos. FAUCI SE DEFIENDE DE POSIBILIDAD NIH VINCULADA A FUGA DE LABORATORIO DE COVID Video Ante la caída en picado de las puntuaciones en matemáticas y lectura entre 2020 y 2022, Fauci se apresura especialmente a negar su papel en el cierre de las escuelas. El otoño pasado, Fauci levantó las cejas por negar que los cierres escolares «dañaran irreparablemente a cualquiera para siempre». Sin embargo, hasta septiembre de 2020, Fauci recomendó que las escuelas solo reabrieran una vez que el virus esté «bajo control». A principios de año, había reprendido al gobernador de Florida, Ron DeSantis, advirtiendo que la reapertura prematura «probablemente» conduciría a una infección generalizada entre los estudiantes. Hoy, incluso las fuentes de tendencia izquierdista admiten que «los niños están a salvo. Siempre lo han estado». Luego vinieron las vacunas. Desde el principio, toda la estrategia de mitigación de COVID de Fauci se basó en una vacuna experimental lanzada al mercado con la marca «velocidad warp». Nunca antes había habido una vacuna aprobada por mRNA, y ahora estaba siendo empujada sin parar desde el podio de la Casa Blanca con el apoyo total de la industria farmacéutica. Siempre fue muy ilógico desplegar una vacuna estática contra un coronavirus mutagénico y en constante cambio. Luego vinieron los cheques que las vacunas no pudieron escribir. Fauci nos dijo que detendrían la transmisión. Nos imploró que «siguiéramos la ciencia». Video Hoy, la ciencia es clara: la vacuna contra el COVID no previene la transmisión ni el contagio del virus. Sin embargo, incluso ahora, Fauci continúa lamentando que «solo el 68 por ciento del país está vacunado» y dice que «nos va muy mal» en comparación con el resto del mundo. Países europeos como Suiza, que normalmente los académicos estadounidenses consideran dignos de emular, están desaconsejando a sus ciudadanos la vacuna. Hay una razón por la que el conocido experto en vacunas Robert Kennedy Jr. ya se está ganando el apoyo de casi uno de cada cinco votantes demócratas. En mi práctica privada, he tratado a más de 500 pacientes que sufrieron lesiones por la vacuna, he visto el daño involuntario, pero brutal, que a menudo han causado de cerca y personalmente. Sin embargo, plantear cualquiera de estos temas es arriesgar el sustento de uno. Esa es la mayor mancha de Fauci en nuestro país. Fauci fomentó un entorno en el que los médicos que se desviaban de la línea preferida del partido eran perseguidos e incluso criminalizados por ofrecer un punto de vista diferente. Silenciar la libre expresión y el pensamiento es la antítesis de Estados Unidos y es peligroso para la ciencia, la innovación. Video Fauci culpó a la «información errónea y la desinformación» por «realmente dañar tantas cosas, incluida la confianza de las personas en la ciencia», pero bajo su supervisión, se aprobaron leyes que autorizaron a las agencias gubernamentales a despojar a los médicos de sus licencias médicas por cuestionar la sabiduría de las vacunas. HAGA CLIC AQUÍ PARA OBTENER LA APLICACIÓN FOX NEWS Estos esfuerzos dejaron un impacto profundo y duradero en la medicina y en la relación médico-paciente. De repente, los médicos se vieron obligados a elegir entre ofrecer su mejor consejo o perder su capacidad para ejercer la medicina. El legado de Anthony Fauci es uno de narcisismo y poder. La glorificación de su enorme ego superó cualquier dato científico o médico. Sus políticas fueron obsequios para la industria farmacéutica, lo que ayudó a pulir su imagen y aplastar la disidencia. Vio su oportunidad de ser el centro de atención y la aprovechó. Ahora, en lugar de admitir errores, Fauci tiene la intención de revisar la historia. Desafortunadamente para su legado, todos vivimos con las consecuencias de su arrogancia y es imposible pasarlas por alto.
INFANTILISMO POLÍTICO
Lo ocurrido con el señor Bolaños en la fiesta del 2 de Mayo en la Comunidad de Madrid, intentando inmiscuirse en un acto oficial, sin ser invitado, es una prueba más del infantilismo de los políticos españoles, su falta de madurez y respeto a los ciudadanos.
Se creen pequeños emperadores romanos, cuando el país esta hecho “trizas”.
Se preocupan de si mismo y tratan a la población con una falta de respeto intelectual clamorosa.
Los medios de comunicación, casi todos, no son ajenos a tanto disparate, haciendo noticia de la mala educación y de la falta de respeto en un acto oficial.
Los políticos quieren ser protagonistas, han olvidado que son nuestro empleados, pero actúan como si de una nación sin democracia se tratará.
En España, lo importante se oculta y lo secundario, se destaca.
Así por ejemplo, se oculta que cada vez los españoles somos más pobres, que casi el cincuenta por ciento de la población tiene dificultades para llegar a fin de mes y que según la clasificación del índice de pobreza, en un año ha crecido del 44,9 al 47,8 por ciento en la tabla de Anti Poverty Network, de los índices de pobreza.
Mientras, se gasta a manos llenas, veinte mil euros en un viaje a Nueva York de una Ministra y sus asesoras, el Falcón tiene una media de cuatro vuelos diarios, cada hora de vuelo cuesta 6.000 euros y así podemos seguir con el derribo de presas y muchos asuntos más descabellados.
En realidad, da la sensación que se nos quiere empobrecer para dominarnos mejor y hacernos a todos dependientes de las “migajas” del Estado.
Otra vida es posible, buscando el bien de verdad, y sirviendo a los ciudadanos y no sirviéndose de ellos.
ÉXITO DE LA SOCIEDAD CIVIL
Sin duda alguna, es un éxito de la ciudadanía, el haber conseguido más de 18.000 firmas, para frenar el derribo de los espigones de La Magdalena, y completar una obra muy necesaria para preservar el arenal.
Es incomprensible, que pasando por encima de los estudios realizado en su día por el Instituto de Hidráulica de la UC, de la existencia de miles de espigones en la fachada Atlántica francesa y de haber realizado una parte importante del gasto, se pudiera llegar a decisión absurda de derribar lo realizado.
Todo, por el capricho político de unos pocos, para llevar la contraria a un estudio bien realizado y sobre todo a una Corporación Municipal que con buen criterio abordó el problema, dejando a los técnicos actuar y solicitando a la Administración Central su ejecución.
A la mayoría de los que se oponían, no digo a todos, los espigones les importaba con perdón “un bledo”, se trataba de hacer oposición por oposición, sin criterio técnico.
Ahora, está administración del Estado, como en casi todo, ni una cosa, ni otra, aunque como vemos con las presas en muchos lugares de España, ante la falta de ideas para construir más, se dedican al derribo.
Habría que hacer pagar a aquellos que con su irresponsabilidad fueron incapaces de hacer a tiempo sus reivindicaciones, y que una vez iniciadas las obras, se dedicaron a “torpedearlas”, qué gran éxito el logrado: no dar ninguna solución.
Estamos rodeados de personas que se creen los “amos” de los designios de España y no cuentan para nada con la población, por lo que más pronto que tarde, tendrán que dar cuentas ante los ciudadanos de tanto gasto superfluo y tan poco respeto a los que piensan diferente.
OTRO SINDICALISMO ES POSIBLE
Los sindicatos o mejor dicho, la elites sindicales, se han manifestado el 1 de Mayo, cada vez menos personas, cada vez menos cosas que decir, cuando precisamente más se necesitan sindicatos libres, valientes y responsables.
Una gran mayoría de los representantes sindicales, son personas que quieren el bien para sus representados; sin embargo, cuando se llega a las cúpulas, casi todo se queda en manos de intereses políticos, convirtiendo unas instituciones necesarias y que antes han prestado buenos servicios a la sociedad, en un instrumento inservible.
Cuando en Europa, el sector del automóvil, esta seriamente amenazado, por leyes absurdas, sobre la utilización de carburantes, lo que dejará en la calle a miles de trabajadores, es incomprensible, que la mayoría de los sindicatos, estén callados y no se manifiesten continuamente ante la Comisión Europea, es increíble que no defiendan con claridad los puestos de trabajo en la automoción.
Es increíble, que con una inflación que nos impide llegar a fin de mes, se disculpe al Gobierno de toda responsabilidad y las cúpulas sindicales de UGT y CCOO, se conviertan en agentes electorales del Gobierno.
Es decir, no me extraña que la sociedad, les de la espalda, cuando realmente les necesita.
No se trata de las bases sindicales, repito, se trata del poder y dirección de las propias centrales sindicales mayoritarias, que han perdido la brújula, y han sucumbido ante tanto dinero procedente de la Administración, lo que les hace depender hasta el extremo, de hacer peligrar su desaparición.
Se necesita resetear el sindicalismo en su forma y manera de funcionar y renovarse de verdad acorde a lo que la sociedad necesita, porque parecen haberse quedado en principios del siglo XX y así de no variar su estrategia y recobrar credibilidad seguirán languideciendo, aunque algunos dirigentes tengan su salario asegurado.
«EL HORNO NO ESTÁ PARA BOLLOS EN CUBA»
El horno no está para “bollos”, han debido pensar las autoridades dictatoriales de Cuba, porque por primera vez, no habrá el famosos desfile del Primero del Mayo, Día del Trabajo.
Unos dicen, que es porque no hay suficiente combustible para los vehículos que desfilan, cosa que es cierta, pero además las autoridades, tienen miedo de que la población vuelva a perpetrar otra revuelta.
El fracaso comunista es total, sólo entre los meses enero y marzo, 15.000 cubanos han abandonado la isla.
Los jóvenes si pueden abandonan el llamado “paraíso” comunista, y en la Isla se está quedando aquellos jóvenes, muy pocos, cercanos al régimen y muchos mayores.
Es el fracaso de todo un sistema, un fracaso, que progresía mundial, ha permitido, un fracaso que ha causado muchas décadas de dolor, hambre, represión y muerte.
Aquí en España, a pesar de ver lo evidente del colapso de un sistema, todavía hay muchos que tratan de defender lo que es el régimen comunista de Cuba: Una gran mentira.
Un régimen, de más de sesenta años culpando a los demás de su incapacidad e incompetencia. A pesar de todo, a los cubanos de bien: “Feliz Primero de Mayo”.
LA CÁMARA DE REPRESENTANTES COMIENZA A «CONTROLAR» A JOE BIDEN
La Cámara de Representantes, ha aprobado con ciertas condiciones el nuevo techo de gasto del Presupuesto estadounidense, los Republicanos, que controlan está Cámara recogen ciertas líneas rojas, para la aprobación del techo presupuestario, en concreto, un control de los gastos y disminución de algunas partidas, cuestión que Joe Biden no parece aceptar y que ahora en el Senado se deberá negociar con los republicanos, en caso contrario, se tendría que paralizar todo el normal funcionamiento de la Administración.
Joe Biden, no quiere controles, quiere seguir gastando a manos llenas, y ello puede poner al país en una difícil situación económica, con riesgos muy preocupantes para la economía USA.
Joe Biden, pretende continuar siendo máximo dignatario, pero según algunas encuestas, el setenta por ciento de la población no quiere que se presente a su reelección, su situación cognitiva, sus continuos despistes, muestran a una persona que debiera estar inhabilitada para tan alto cargo, sin embargo, hay intereses movidos por personas muy poderosas, que quieren que continúe.
Sin duda, Biden, es un peligro par la economía norteamericana, aunque los medios de este lado del Atlántico en general, no lo mencionen.
Atentos a las noticias económicas de Estados Unidos en los próximos meses.
«NEGACIONISTA»: PALABRA EXCLUYENTE Y MAL INTENCIONADA
Es fundamental para el futuro de Europa y su bienestar, que la racionalidad llegue a la mayoría de la población.
Intereses muy poderosos, quieren hacer creer que existe una alarma climática, generada por los seres humanos y por nuestra actividad, lo que es una gran mentira.
Lisa y llanamente, es una gran mentira, porque el clima en la tierra lleva cambiando desde la creación, desde su inicio; es decir, millones y millones de años.
Zonas, que antes tenían un clima seco ahora lo tienen húmedo, zonas, como Groenlandia, que eran verdes, ahora están ocupadas por inmensa capas de hielo.
Que decir, de las ciudades desaparecidas en el oriente del mar Mediterráneo, cuyos vestigios se pueden observar en el fondo del mar.
La influencia de la mano del hombre y su desarrollo industrial, ha influido de forma inapreciable en el clima, otra cuestión distinta, es que debamos ser cuidadosos con el planeta, en materia de vertidos, contaminación, plásticos etc.
El CO2, como dice el prestigioso profesor DR. Richard Lindzen,. Físico Atmosférico, Profesor Emérito de la MIT y cualquier científico independiente de intereses; es necesario porque sin el CO2 no es posible la vida, y los geólogos saben que ha habido épocas que la atmosfera ha tenido mucha más cantidad de CO2.
Hay intereses muy poderosos, dirigidos a engañar a la población y lo que es aún peor, tenerla atemorizada y sentirse culpable de una forma de vida.
Todo un sistema totalitario y perverso, que además impide todo debate libre y califica a aquellos, que se atreven a cuestionar con datos y reflexiones lógicas de “negacionistas”, palabra totalitaria que se dirige contra los que quieren cuestionar lo que el poder dicta, tratando de tapar reflexiones científicas, para hacer de los ciudadanos, “marionetas” sin capacidad de crítica, por miedo a sentirse excluidos o estigmatizados por la palabra “negacionista”.
Una cuestión siempre necesaria, es cuidar al planeta y otra muy distinta es intentar culpabilizar a la actividad humana de los cambios climáticos, cuando los mismos dependen de cuestiones muy diferentes a la actividad humana, como fundamentalmente de la actividad del sol.
LA BATALLA POR LA LIBERTAD INDIVIDUAL
La sociedad europea, debe de reaccionar en términos políticos y para ello el próximo año tendrá oportunidad de ello en las elecciones al Parlamento Europeo.
Es necesario romper definitivamente el equilibrio actual de fuerzas, en esa elecciones para elegir un Cámara distinta que negocie también una Comisión Europea diferente, que no este entregada al globalismo, que nos lleva a la pobreza y a la falta de libertad, a través de leyes y más leyes y de una burocracia sin fin, que está colapsando en desarrollo económico y social del viejo continente.
Un ejemplo de esta “locura” de los dirigentes de la Comisión, es la prohibición de vender vehículos de gasolina a diesel a partir de 2.035, algo irrealizable, pero que su sólo anuncio está “destrozando” al sector del automóvil.
Las emisiones de CO2 por vehículos diesel y gasolina supone un porcentaje minúsculo, un total de un 15 por ciento y las emisiones globales de automóviles en la UE, supone sólo un 1,3 por ciento, algo irrelevante y que no justifica esta legislación, a no ser que lo que se pretenda es quitar la movilidad de las personas de forma autónoma y un mayor control social, algo que sólo pensarlo debiera ser aterrador.
Los Gobiernos, deben de hacer políticas dirigidas al bien de la sociedad, sin embargo, en la UE se trata de legislar todo, y cercenar cada vez más derechos de los individuos.
Se legisla todo, pero casi siempre coartando libertades y derechos, por ello, hay que parar todo este proceso, que nos lleva hacia una especie de dictadura de grupos y políticos al margen de la voluntad de los ciudadanos.
La batalla de los próximo años, deberá ser por necesidad, la batalla por de la defensa de las libertades y derechos.
OTRO TRASLADO DE LOS RESTOS DE JOSÉ ANTONIO PRIMO DE RIVERA
Mañana lunes, y por voluntad de la familia, antes de que el Gobierno se adelantará, serán exhumados los restos mortales de José Antonio Primo de Rivera de la Basílica del Valle de los Caídos.
En este país nuestro, donde se fomenta la ignorancia, habría que recordar a una gran parte de la población, que José Antonio Primo de Rivera, fue fusilado en la cárcel de Alicante, donde fue trasladado desde Madrid, antes del inicio de la guerra civil.
Es decir, José Antonio Primero de Rivera, no participó en la contienda, su detención, se produjo por haberse encontrado armas en su casa durante un registro, lo que en aquellos momentos sucedía en muchos hogares.
Una parte del Tribunal, pidió que no fuera fusilado, pero el Gobierno de la República no accedió a conmutarle la pena.
Este Gobierno, que dice de si mismo que es moderno; es lo más antiguo y arcaico de toda Europa, y por seguir un minuto más en el poder, es capaz de mover los restos de cualquier persona, con tal de aparentar una “revancha” absurda, cuando lo que debiera propagar es el perdón, la unidad y la tolerancia.
Al mismo tiempo que todo esto ocurre, se deforma la realidad y se trata de imponer una historia concreta llena de falsedades sin dejar, que sean los historiadores, los que recojan y busquen acercarse a la verdad, sin ningún prejuicio previo.
Mientras ello ocurre, leemos hoy, como en Venezuela se producen torturas, desapariciones, supuestos suicidios por parte del régimen comunista.
Por supuesto, el Gobierno de España, no dice ni palabra y allí viaja casi cada mes, el señor Rodríguez Zapatero, sin caérsele la cara de vergüenza.
Me pregunto, si no habría que pedir una investigación profunda, del patrimonio y riquezas de algunos personajes que han “pululado” por la vida política española, cuyo nombres están en la mente de todos; para resetear esta democracia, ello es necesario.
LAS ELECCIONES NO DETENDRAN EL DECLIVE DE ESPAÑA
Extraordinaria reflexión política de D. Fernando del Pino-Calvo Sotelo, que por su interés reproducimos
Fernando del Pino Calvo-Sotelo
20 de abril de 2023
Como diría Dickens, España rueda con extraordinaria suavidad pendiente abajo. Sus mejores momentos parecen haber quedado atrás y el edificio constitucional de 1978 –un capítulo más de su larga historia, pero el orden vigente hoy en día- parece estar siendo sistemáticamente demolido. ¿Es esta situación responsabilidad exclusiva del actual gobierno o estamos ante un problema más profundo?
Resulta fácil, y más en el rifirrafe propio de períodos preelectorales, denostar a un gobierno tan dañino como el que tenemos y mantener la esperanza de que un cambio de ciclo político reconstruirá lo destruido y nos devolverá a un pasado mejor o, al menos, más tranquilo. Pero personalizar el declive de nuestro país en quienes nos gobiernan hoy nos dibuja un cuadro incompleto de la realidad, y la esperanza de que la indolente no-oposición cambie las cosas de manera duradera nos conducirá con toda probabilidad a la frustración, una vez más.
Me gustaría que no se considerase este punto de vista como una absolución de un gobierno que considero liberticida y subversivo. ¿Cómo no enjuiciar negativamente a quien dinamita nuestro Estado de Derecho, traiciona su promesa de lealtad y demuestra repetidamente no aceptar ningún límite ético, estético o legal?
Sin embargo, estas consideraciones, aun siendo ciertas, no nos muestran toda la verdad, porque el problema de España es mucho más profundo y complejo y no desaparecerá cuando este gobierno, que es un síntoma de la enfermedad que aqueja a España mas no la enfermedad en sí misma, pase al baúl de los olvidos.
Así, me gustaría ahondar en los factores estructurales de mayor calado que explican la deriva de nuestro país. El primero es la crisis institucional causada por las debilidades del régimen del 78 y por el abuso reiterado que de él han hecho los dos grandes partidos durante décadas.
La necesaria separación de poderes
En efecto, aunque la causa próxima de la crisis de régimen sea este gobierno, el problema de fondo radica en los desaciertos constitucionales que han permitido el desproporcionado poder alcanzado por los partidos políticos, un cáncer que ha hecho metástasis colonizando todas las instituciones del Estado e invadiendo con el transcurso del tiempo órganos vitales.
Ya en 1977 ese gran observador de la Transición que fue el filósofo Julián Marías advirtió que no le quedaba claro si los partidos se habían creado para servir al Estado o el Estado para servir a los partidos. Décadas más tarde nadie duda de la respuesta: los partidos consideran que el Estado es de su propiedad, una propiedad sobre la que tienen derecho de aprovechamiento por turno. Así, cuando se produce la alternancia política, el partido entrante ocupa todas las parcelas que ha tenido que desalojar el saliente convencido de que “tiene derecho” a ostentar no sólo el poder, sino el monopolio del poder durante un tiempo. “Ahora me toca a mí”, es la consigna.
Esta pretensión de monopolio del poder es muy peligrosa. Los sabios de antaño, conocedores de la inmutabilidad de la naturaleza humana y ajenos, por tanto, a toda tentación utópica, tenían claro que para preservar la libertad se debía evitar la concentración del poder en pocas manos.
Ya en la República Romana la razón de ser de su maraña de instituciones era dividir el poder para que la ambición de unos frenara el exceso de ambición de los otros. Veintitrés siglos más tarde Montesquieu lo resumió en una frase: “para evitar el abuso de poder, es preciso que el poder frene al poder”.
Quienes aplicaron este concepto con mayor rigor fueron los fundadores de los EE. UU., cuya Constitución moderaba el ejercicio de poder para que las mayorías no abusaran de las minorías y evitar la tiranía de las masas, tan manipulables, veleidosas y tendentes al linchamiento. Asimismo, crearon un complejo equilibrio de pesos y contrapesos con sus listas abiertas, sus primarias, su estricta separación de poderes entre el ejecutivo, el legislativo y el judicial, el Senado del Congreso, la duración de los mandatos y la existencia de instituciones independientes.
Comparen este sistema con el español, en el que el poder ejecutivo emana del legislativo, el judicial está completamente politizado y donde existen listas cerradas, disciplina de voto y un Senado inútil. Nuestra Constitución no preservó debidamente la separación de poderes: el poder ejecutivo y el legislativo quedaron fusionados en uno solo y se dejó abierta la puerta para que ese poder único controlara también el judicial.
¿Puede haber un gobierno delincuente?
Pero aparte de la separación de poderes, en un Estado de Derecho es la ley la que limita la caprichosa voluntad del que ostenta el poder. Por eso, el primero que debe cumplir la ley es el propio gobierno, porque cuando los gobernantes dejan de respetar la ley y puentean los procedimientos formales destinados a preservar la seguridad jurídica, se abre la caja de Pandora, estalla el Estado de Derecho y se liberan fuerzas destructivas que conducen primero a la anarquía y luego a la tiranía.
Así, la persistente vulneración por parte de todos los partidos de la norma suprema de nuestro sistema, la Constitución de 1978, y el abuso procedimental (o incluso el fraude de ley) habitual en este gobierno, suponen un verdadero riesgo existencial. Defender la Constitución no significa glorificarla ni mitificarla negando sus evidentes debilidades, sino defender el orden legal vigente.
Es importante comprender que, del mismo modo que el escorpión de la fábula no puede evitar picar a la rana, aunque ello conduzca a ambos a la muerte (“es mi naturaleza”), el poder no puede evitar tender a expandirse en el tiempo y en el espacio, aunque ello nos conduzca al desastre. Así, está en su naturaleza buscar constantemente la permanencia en el tiempo y la totalidad en su alcance, es decir, el poder perpetuo no sujeto a ley alguna, pues el súmmum del poder es la arbitrariedad. Esta amenaza es más alarmante cuando el poder político cae en manos de una persona que exhibe evidentes rasgos psicopáticos, como es nuestro caso.
Si el poder anhela la permanencia y la arbitrariedad intentará por todos los medios evitar límites temporales o legales que obstaculicen su voluntad de poder ilimitado y procurará saltarse los laboriosos procedimientos establecidos por la ley que le estorban en el ejercicio absoluto del poder. Así, para quien ostenta el poder las elecciones son un mal irremediable que le gustaría posponer, evitar o trampear. También es frecuente – como hace este gobierno – que manifieste su hostilidad hacia aquellas instituciones que le son más difíciles de controlar, acusándolas, por ejemplo, de “no ser democráticas” (la Jefatura del Estado, el Poder Judicial, la Guardia Civil, el CNI o el Banco de España, por ejemplo). Esta crítica, proveniente de partidos tan poco democráticos en su estructura interna y funcionamiento (vulnerando, una vez más, nuestra Constitución), no sólo es un ejercicio de hipocresía, sino que parte de un concepto de unicidad de poder liberticida, puesto que la democracia no sujeta a la ley es dos lobos y una oveja votando qué vamos a cenar esta noche – o dos subsidiados y un trabajador votando cuánto vamos a subir los impuestos.
Abusando de las debilidades de la Constitución del 78
Reitero que el origen último del deterioro institucional que estamos viviendo es el sistema político débil e impotente que lo permite. En efecto, estamos pagando los errores e ingenuidades de nuestro texto constitucional de 1978 y el abuso reiterado de ellos perpetrado por los partidos políticos durante décadas. Si a esto unimos una sociedad civil medrosa y una carencia de instituciones independientes, es fácil comprender el daño que puede hacer la llegada al poder de un dinamitero.
Una Constitución puede ser escrita por un sabio, por un necio o por un cínico. El sabio la escribe pensando que quien va a ocupar el poder es su peor adversario, por lo que pone todas las trabas posibles a su ejercicio. El necio, por el contrario, piensa que sólo cabe la posibilidad de que gobierne él y, por lo tanto, procura allanarse el sendero. El cínico, por último, piensa que antes o después le llegará el turno y que cuando llegue podrá apurar hasta la última gota del néctar del poder puesto que, a fin de cuentas, la Constitución es papel mojado si se puede incumplir con total impunidad.
Como toda obra humana, todo sistema político es imperfecto y está condicionado por la época en que nació, por los miedos y esperanzas de sus actores y por la tendencia a compensar, a veces de modo torpe y miope, los elementos percibidos como negativos de la experiencia histórica más reciente. Pero, así como el paso del tiempo permite formarse una opinión más ecuánime de los acontecimientos pasados, también dificulta ponerse en el lugar de quienes tomaron las decisiones en su momento. Por tanto, no juzgaré a los “padres” de nuestra Constitución ni el proceso de aprobación de ésta salvo para decir que uno de ellos me confesó hace años que dicho proceso había sido “una improvisación permanente” y que no comprendía su desorbitada exaltación. En cualquier caso, el texto constitucional no arbitró suficientes mecanismos de autodefensa frente a los excesos de los propios partidos que la redactaron.
El diálogo sólo es posible sobre la base de unas premisas básicas compartidas y de una identidad indiscutida. ¿Alguien podría decirme, casi medio siglo después, cuál es la identidad indiscutida de España? El problema, hoy agravado, ya existía en 1977, de modo que el consenso entre la izquierda, la derecha y los entonces débiles nacionalismos fue más aparente que real, fruto de lo cual se inventaron conceptos para salir del paso (“nacionalidades”), párrafos contradictorios (propiedad privada “delimitada” por su “función social”) y remisiones a futuras leyes de inferior rango que cada partido confiaba poder redactar sin el molesto requisito del consenso. Dicho eso, y más allá de las buenas intenciones de unos, de la frivolidad, ignorancia y maquiavelismo de otros y de la ignorancia de la mayoría, me invade cierta nostalgia cuando pienso en la capacidad de encuentro de la España de entonces.
El obsceno asalto al poder judicial
En un ejemplo de remisión a norma inferior en ausencia de consenso, la Constitución no especificó quién elegía a 12 de los 20 miembros del máximo órgano de gobierno del Poder Judicial. En un primer momento (1980) los dos grandes partidos votaron a favor de que fueran los propios jueces (258 votos a favor). Tan sólo cinco años más tarde, la mayoría absoluta del PSOE (202 escaños) decidió unilateralmente que fueran elegidos por 3/5 de Congreso y Senado.
El posterior recurso de la oposición ante el Constitucional fue desestimado por unanimidad (1986) aunque el Tribunal aclaró, con el cómodo voluntarismo del que suelta al zorro confiando en que no va a comerse a las gallinas, que el criterio de 3/5 debía implicar que todos los candidatos fueran elegidos por consenso y, por tanto, sometidos a veto mutuo, evitando “cuotas” de poder proporcionales. El “consenso” incentivaba la presencia de independientes de reconocido prestigio y evitaba figuras con excesivo perfil político. Por el contrario, las “cuotas” han fomentado que jueces y magistrados tengan una creciente afinidad o lealtad política y ha desacreditado al Poder Judicial al dividirlo entre jueces y magistrados “conservadores” y “progresistas”.
Con estos antecedentes, el actual gobierno ha dado un paso más nombrando al Tribunal Constitucional candidatos indistinguibles de políticos de partido y sujetos incluso a conflictos de interés que suelen ser precursores de conductas prevaricadoras. Este asalto fue inicialmente abortado en legítima defensa por el propio Tribunal provocando que algunos criticaran un “choque de poderes sin precedentes”, cuando es precisamente el choque de poderes lo que garantiza el funcionamiento del sistema y la protección de nuestras libertades. En este choque inicial, por cierto, y fiel a su matonismo y desprecio de la ley, el gobierno presionó al Tribunal vulnerando el decoro y la legislación vigente con críticas groseras más propias de repúblicas bananeras que de países europeos. Le salió bien, y quedó impune.
El torpedeo bipartidista del Estado de Derecho
Sin embargo, aunque el actual gobierno esté demoliendo el Estado de Derecho y la seguridad jurídica sin ningún escrúpulo, la oposición carece de autoridad moral para criticar el intento de toma de control del poder judicial, pues el torpedeo del Estado de Derecho ha tenido una naturaleza bipartidista.
En efecto, los dos grandes partidos han modificado la Ley Orgánica del Poder Judicial y sus mayorías cuando les ha convenido, y la actual oposición no ha tenido ningún interés en cambiar el statu quo una vez ha llegado al gobierno, incumpliendo sus promesas electorales a pesar de contar con ocho años de mayoría absoluta.
La realidad es que en este asunto ningún partido político ha defendido elevados principios o el interés general, sino intereses particulares y cortoplacistas. Unos lo han hecho por su ideología totalitaria o por una voluntad de poder narcisista y psicopática; otros, por razones más prosaicas, como intentar que sus corruptelas no salgan a la luz controlando la “puerta de atrás”.
Este inquietante y enésimo asalto contra el Estado de Derecho dirigido por un presidente que prometió una lealtad a su país y a sus instituciones que traiciona constantemente no será el último, pues su patología no tolera perder ningún pulso ni le permite comprender por qué su voluntad no puede transformarse en ley ipso facto. El deterioro institucional ha alcanzado tal extremo que ya no se cubren siquiera apariencias meramente estéticas o pudorosas.
Cuando el que toma las decisiones no sufre las consecuencias de sus actos o lo hace de forma asimétrica (esto es, si sale bien, me beneficio, y si sale mal, no me pasa nada) se crea un sistema de incentivos perverso. En efecto, cualquier ciudadano paga con creces la menor infracción de la más pequeña de las normas. Sin embargo, nuestros políticos pueden atacar e incumplir la más importante de las leyes y no les pasa absolutamente nada, como vimos con el ilegal estado de alarma.
Como colofón a décadas de abuso de los partidos políticos, el régimen del 78 está siendo derribado ante nuestros ojos por un gobierno subversivo. Obviamente, el primer paso es desalojarlo del poder y exigir las responsabilidades que correspondan, porque la impunidad de la clase política debe acabar. Pero el segundo paso debe ser mejorar nuestro sistema político en vista de los errores y excesos cometidos. La pregunta es qué líder político comprende la gravedad de la situación y qué partido tomará la decisión de limitar su propio poder una vez lo haya alcanzado.
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