España en vez de ser un país serio, se está convirtiendo en una especie de país, dicho con todo respeto con cada vez más tintes «bananeros».
Vivimos sin presupuestos en los últimos tres años, el Gobierno, que debiera gobernar con el apoyo de las Cámaras, no tiene mayoría para aprobar proyectos importantes, porqué los supuestos socios no los apoyan, hemos tenido hace un año un apagón en todo país de casi ocho horas, sin que nadie asuma responsabilidades. Debido al apagón han fallecido cinco personas enfermas electrodependientes, sin que hayamos escuchado un sola petición de perdón, además de los cientos de millones en pérdidas en empresas y particulares, el Gobierno, lejos de mostrar un cambio de gestión parece despreciar la inteligencia de los ciudadanos no reconociendo error alguno.
Muchas de las personas afectadas por la Dana en Valencia, siguen sin recibir todavía las ayudas por los daños causados.
No se pagan las primas de las renovables a empresas y fondos en el extranjero y han comenzado los embargos de bienes españoles como el caso del edificio del Instituto Cervantes en Utrech.
La deuda pública española se está desbordando y se ha disparado con Pedro Sánchez en 566.540 millones de euros.
Los datos de la EPA del primer trimestre registran 231.000 parados más y 170.300 empleos menos.
Podíamos seguir con está especie de crónica de sucesos de tipo social, que demuestra que estamos ante una gestión lamentable, mientras que el Gobierno nos dice que vamos «como un cohete»; sin embargo lo que realmente es verdad, es que no sabemos a donde vamos, sin rumbo político, social y económico.
