VISITA PROVIDENCIAL

Ninguna organización política ni civil, es capaz de concentrar a un millón y medio de personas, como ocurrió este pasado domingo en Madrid durante la Eucaristía presidida por el Santo Padre, León XIV.

Ni los más viejos del lugar recuerdan una manifestación de fe tan grande en España, en una mañana calurosa del mes de Junio, sobre el asfalto de las calles y con la presencia varias horas antes, de personas de todas las edades, muchos jóvenes  y familias, procedentes de todos los puntos de España.

La sociedad en su conjunto, me refiero a las gentes de buena voluntad, buscan referencias firmes, valores tangibles, defensa del libre albedrio y por supuesto los creyentes, reafirmarse en la fe.

La sintonía del Papa, con la gran multitud allí concentrada, su homilía y tuvo su cenit, cuando portando el Santísimo Sacramento, recorrió las calles aledañas en un gesto de presencia de Cristo bajo la especie de pan, bendiciendo la almendra central de la capital de España, acompañado de niños y niñas de Primera Comunión, Obispos concelebrantes y representantes de diferentes Cofradías y Comunidades religiosas.

No estamos solos los cristianos, no están solos tampoco aquellos hombres de buena voluntad que buscan a Dios.

La presencia  del Santo Padre en España, está siendo providencial, ni los más optimistas hubieran pensado la respuesta de un pueblo que está en camino, en busca de los transcendental, que quiere el bien y rechaza el mal, que quiere  el trigo pero no la cizaña.

Una visita obra del Espíritu Santo, en un momento crítico en la vida de esta vieja nación.

Gracias Señor. 

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