Doña Úrsula Von Der Leyen, acaba de viajar a Groenlandia, al territorio de Dinamarca, al que Donald Trump, quiere convertir en una gran plataforma de defensa de Estados Unidos y que incluso llegó a decir que estaba dispuesto a negociar su adhesión.
Que sepamos en Groenlandia ahora no pasa nada, parece que las aguas se han calmado y que con la instalación de alguna base más de Estados Unidos, todo quede solucionado.
Sin embargo, Doña Úrsula no viaja a Ceuta, donde un país miembro de la UE, ha sido invadido por personas procedentes de Marruecos, un país, que recibe cientos de millones de ayuda y privilegios de la UE.
Doña Úrsula, no dice nada, de la violación de las fronteras un socio importante de la UE y del padecimiento de su población.
¿Qué debe Doña Úrsula a Marruecos?, Es una pregunta que nos podemos hacer, porque no ha dicho ni palabra, lo que demuestra la catadura moral de una persona que políticamente está siendo nefasta para la UE y que pasará a la historia, por su nulidad política y su «entreguismo» a intereses extraños como ocurrió con la nefasta gestión de la epidemia de COVID y su al menos oscura compra de vacunas, en cantidades extraordinarias.
Claro, es mucho más cómodo, viajar a Groenlandia, porque allí no le molestará nadie y en Ceuta, la población la diría muchas cosas que no quiere escuchar.
Una vergüenza.
