El Gobierno de Pedro Sánchez, en lo que parece claramente un intento desesperado para seguir en el poder, no sólo se querido agarrar a la llamada ley de nietos, un coladero integral de muchas personas que ven la oportunidad de tener un pasaporte español y un granero de supuesto votos para el PSOE, sino que también van a dejar las arcas totalmente vacías.
Cada Consejo de Ministros, hasta la fecha de las elecciones, se aprobará gasto y más gasto, que dejará al próximo Ejecutivo en una situación muy comprometida.
A través de modificaciones de crédito, el Gobierno durante este tiempo de tres años sin Presupuestos Generales del Estado, puede haber creado una dependencia del gasto corriente que según Funcas, sería superior a los 78.000 millones de euros por encima de las cuenta públicas aprobadas en su día.
Estamos ante un Gobierno, al que en caso de que se produzca como parece, un cambio el próximo 29 de noviembre, se le debiera hacer un auditoria en profundidad, para saber que déficit público real tenemos y la situación de nuestras finanzas.
No sería en absoluto extraño, que el nuevo Gobierno se encuentre como se dice de forma coloquial, con «telas de araña» en los cajones y muchos datos puedan no cuadrar o ser inexactos.
Mucho me gustaría equivocarme por el bien de todos los españoles.
