PEDIR PERDÓN NOS HACE MEJORES

Pedir perdón, es algo que parece haber olvidado por una gran parte de la sociedad actual, que cabalga a lomos de la soberbia y la ignorancia.

Como seres humanos que somos, todos cometemos faltas, errores, pecados y tomamos en nuestra vida decisiones que pueden hacer el mal.

La clave de todo ello, es pedir perdón, un perdón sincero y lleno de arrepentimiento, reconociendo el daño o el mal realizado.

Hay que perdonar siempre, no hay límites para el perdón, pero debe de haber antes un arrepentimiento, un reconocimiento del mal hecho, de nuestra fragilidad humana.

Nada de ello parece existir en la actitud política, en el caso del presunto fraude en la Consejería de Obras Públicas.

Hay una grave responsabilidad política de aquellos que durante muchos años, no se han dado cuenta de lo que sucedía, lo que políticamente sería suficiente para tomar medidas y pedir perdón sinceramente y realizar un propósito de enmienda.

Nada de ello parece suceder, más al contrario, se entra en la salida ya conocida y un tanto infantil :”el tú más” y en decir: “que todos nosotros somos muy buenos y los demás no”.

El que este libre de pecado: “que tire la última piedra”.

Los ciudanía en general es generosa y perdona, pero también pide un respeto a su inteligencia, cuestión que en este caso, que nos ocupa, parece haberse olvidado.

Pedir perdón, con sinceridad nos hace mejores y no nos quita un ápice nuestra dignidad, sino al contrario.