Cuando aún retumba en las paredes del Congreso, el eco de las palabras del Santo Padre, el Papa León XIV, sobre la defensa de la vida desde su concepción, hasta su ocaso natural, hoy con el voto de los diputados de la izquierda se ha admitido a trámite, una reforma qué acelera los plazos para recibir la eutanasia limitando a 25 días el plazo para resolver los recursos judiciales que se puedan poner.
Es decir, menos tiempo para defender la vida, para ejercer derechos, menos garantías y más prisa para llevar la muerte.
De nada han servido, las palabra del Papa, para personas cuya ideología política invade su forma de ser y actuar, incapaz de hacer una sola propuesta para preservar la vida, como ocurre también con el aborto.
Son sepulcros blanqueados, su comportamiento y falta de ideas les identifica.
A pesar de todo, y del dolor que lleva este tipo de decisiones lamentables, la siembra realizada con su testimonio y su Magisterio en los buenos corazones de los españoles, dará sin duda frutos abundantes de bien, es más, los está dando ya en tantos cristianos que en está vieja nación cuna de grandes Santos y Santas de Dios, tanto necesitábamos.
Por lo demás, de los arboles secos, es imposible sacar frutos buenos.
