El retroceso de los partidos de izquierda en gran parte del mundo, viene dado por el fracaso de sus políticas, por la falta de respuesta a los problemas actuales y por la incapacidad de ofrecer prosperidad, justicia y libertad, al mismo tiempo.
En España, el problema es más acentuado, merced a la debilidad parlamentaria, formada sobre partidos con pretensiones en algunos casos antagónicas.
Sánchez y su Gobierno, si no logra, como parece, repetir en la próxima legislatura, dejaran este país en un estado político casi «comatoso», dividido, con una deuda pública muy grande y un gasto corriente insoportable, que obligará a tomar medidas duras, que tendrán como siempre, la critica feroz de los mismos que han creado el problema y de los sindicatos hasta ahora silentes.
Con una parte de la población inmigrante sin control, inseguridad ciudadana, el problema del narcotráfico en el Estrecho de Gibraltar, la grave situación que se vive en Ceuta y la presión de los partidos independentistas en Cataluña y el País Vasco, que se dedicarán a poner todo tipo de obstáculos en la necesaria reconstrucción nacional; el panorama que se presenta para la nueva legislatura, es muy preocupante.
Da la sensación, que el Gobierno ahora, parece actuar a la desesperada, sin ningún tipo prudencia, como si fueran conocedores de que será a otros, a los que les tocará encontrarse con una situación política, social y económica lamentable.
Mucho me gustaría equivocarme en este pronostico tan pesimista, pero visto lo visto, todo parece ir hacía una difícil coyuntura.
