Si la credibilidad de lo sindicatos UGT y CCOO esta muy dañada desde hace tiempo, la convocatoria de una huelga general a pocos días de las elecciones generales, les deja como meros satélites del PSOE.
Dos sindicatos, cuyos máximos dirigentes llevan ocho años contemplando el desastre de gestión del Gobierno, con una pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores, con casos de corrupción que han llevado a la cárcel a un Ministro, con altos cargos imputados, con un apagón general, que por primera vez en la historia sumió a España en una situación antes nunca vista, con unos servicios públicos cada vez más deteriorados y con los sindicatos callados, eso si, recibiendo más dinero del Estado que nunca en su historia.
Los dos Secretarios Generales, dos personajes que no defienden los intereses de la clase trabajadora, sino unos intereses de sus entidades, pero en modo alguno de su afiliados que debieran darse de baja en masa, para mostrarles su desacuerdo.
Si en la huelga general, se llega a producir cualquier tipo de incidente o coacción a personas o daño a mobiliario urbano, se debiera de hacer responsable, a aquellas organizaciones que en un acto totalmente irresponsable e incomprensible, han convocado la huelga.
La mejor respuesta sería la de todos al trabajo con normalidad, para dejar al descubierto tal desatino.
