Vivimos momentos muy peligrosos para la democracia y el estado de derecho en España.
El Gobierno, sitiado por casos de corrupción, algunos escandalosos, da la sensación de no parar en nada, para intentar que la opinión pública no sea consciente de la gravedad del momento y por otro lado, «agarrarse» al poder de una manera que a cualquier demócrata debiera de darle miedo.
El asunto de las llamadas cloacas, cada vez parece de mayor gravedad y si se llegará confirmar los seguimientos a la Jueza Biedma en su hábitos y costumbres, Jueza Instructora del caso del hermano del Presidente del Gobierno y los supuestos intentos fracasados, de involucrar a dos bandas de narcotraficantes de Badajoz, para que asustaran a la Magistrada, estamos ante un hecho de tal gravedad, que puede tener consecuencias judiciales y políticas imprevisibles.
Todo ello, unido al «esperpento» de las joyas de Rodríguez Zapatero, tiene al entorno del Gobierno contra las cuerdas y por ello, trata por todos los medios posibles despistar a la opinión pública.
Estamos viviendo, un momento de suma gravedad y parte de la opinión pública, parece no ser consciente de que nos estamos jugando las libertades públicas y el estado de derecho.
