Mi corazón está sobrecogido, como el de cualquier persona de bien, con sensibilidad y humanidad.
La inmensa mayoría de los españoles, estamos en estado de «shock», de nuevo el ferrocarril, de nuevo la alta velocidad, en la misma línea de la tragedia de Adamuz; ahora, la tragedia aún mayor si cabe, se ha producido en la provincia de Toledo entre las localidades de Los Yébenes y Urda.
Es una mezcla de dolor e impotencia y también de rabia, después de tener que soportar cada día las bravuconadas, la mala educación y la falta de respeto del Ministro Puente durante tantos días en los últimos meses.
Hoy no es el día para hablar de responsabilidades, tiempo tendremos en las próximas horas o mejor días para gritar, protestar y mandar a casa a tanto impresentable como «pulula» por la política española.
Hoy es el día de las víctimas inocentes, de sus familias, de las perdidas irreparables que en modo alguno se podrán olvidar, por mucho que se pretenda.
España, vive un proceso de descomposición social, casi nada funciona, una parte de los ciudadanos no quieren enterarse y una clase política, en el poder sin principios, ni conocimientos para gestionar nada.
¿Qué más nos puede suceder?. Volcán de La Palma y su desastrosa gestión, la tragedia de la Dana, la tragedia de Adamuz y podríamos seguir con más desgracias.
No voy a continuar, porque la impotencia y el dolor que siento posiblemente me llevaría a escribir algo de lo que después me arrepentiría.
Pido el consuelo al Señor, para estas familias que han perdido sus seres queridos y también pido que en estos momentos de tanto dolor, socorra a nuestra Patria.
