LA EXISTENCIA DEL BIEN Y DEL MAL

Cuando lo límites del bien y el mal han dejado de existir la sociedad en su conjunto navega si rumbo fijo y sin asideros firmes que estructuren nuestros comportamientos.

Al no existir bases sólidas, el relativismo campa por completo y hace imposible diferenciar el bien del mal, lo que nos lleva al desastre colectivo.

Distinguir el bien y el mal, es algo básico, para poder tener una vida en sociedad y en la que el respeto mutuo sea la práctica común.

Cuando no se tiene ni siquiera unos criterios mínimos para distinguir el bien del mal, se produce en los seres humanos una especie de nebulosa que impide tener una conducta correcta en las diferentes facetas de la vida: familia, amigos, trabajo, relaciones sociales y políticas; etc.

La familia, era en la mayoría de las veces, la gran escuela de transmisión de los mejores valores y de nuestra conducta como personas, también el tener una formación religiosa de base, servía para asentar criterios ante la realidad.

Sin embargo, ahora las crisis matrimoniales, la relajación de costumbres, el egoísmo personal, el abandono de la fe y de nuestras tradiciones, esta dando origen a una sociedad “liquida”, tremendamente egoísta y cargada de un relativismo extremo, al sustituir la verdad y el bien, por el coyuntural interés propio de la ocasión.

El futuro de la sociedad, pasa por la recuperación de valores básicos que permitan el desarrollo de una sociedad más sana. Por el actual camino, sólo nos llegará el desastre personal y colectivo.