CADA VEZ MENOS LIBRES

En casi todo el mundo, pero ahora me refiero a España, es cada vez más obvio la indefensión de los ciudadanos, ante el poder cada vez más totalitario de las Administraciones.

El Estado, las diferentes Administraciones, se inmiscuyen en nuestras vidas, dictando a su capricho lo que tenemos que pensar, hacer, comer.

Empezamos porque la mayoría de los españoles pagamos impuestos de diferentes ámbitos que nos privan aproximadamente de lo percibido en casi seis meses, es decir, nuestro ámbito de libertad en cuanto a la capacidad de gasto es cada vez menor, eso si, el Estado, a través de las diferentes entidades públicas, puede gastar a manos llenas en ONGS que nadie conoce o en enviar vehículos a Marruecos o colaborar como la OMS, esa organización mundial que quiere controlar también nuestras vidas o en las obras, en la residencia de verano del Presidente de turno.

Los ciudadanos, poco a poco, pero de forma cada vez más clara, estamos renunciando a nuestros derechos como seres humanos libres y responsables, estamos destruyendo el libre albedrio, con el que Dios nos creo.

El Estado todo poderoso, como estamos viendo ahora en España, se puede permitir a través del político de turno destruir nuestras vidas y fama, cosa que también pueden hacer algunos medios de comunicación, sin que tenga repercusión grave para que no lo vuelvan a intentar.

Todo se controla y a través de los medios, se nos puede considerar como ocurrió durante la pandemia de forma falsa, buenos o malos ciudadanos, depende, si bailamos al ritmo del poder de turno, con acierto o desacierto y nos atrevemos a pensar por nosotros mismos, y discutir las decisiones de un poder, cada vez más soberbio y casi siempre con menos escrúpulo, conocimientos, y respeto a las personas.

El comunismo, fue víctima de su historia, pero renace ahora de forma oculta e indirecta, recomendando lo que tenemos que hacer, pensar.

El fumar, es malo para la salud y no se lo recomiendo a nadie, pero no deja de ser un acto de libertad de las personas, resulta, que se quiere prohibir en España, fumar en las terrazas o en el propio coche si van niños, pero la cocaína y el hachís, viajan por el Estrecho de Gibraltar, sin que las fuerzas de orden tengan, los medios suficientes para parar un tráfico mortal como es el de la droga.

Se está construyendo con perdón, una sociedad para “tontos”, es decir, personas que no tienen que pensar, porque otros más “listos” ya se ocupan de ello, eso si, siempre por nuestro bien y casi siempre en beneficio del poder de unos pocos.

Así el nuevo comunismo, tiene ganada la partida con el globalismo: “no tendrás nada y serás feliz”. Pura mentira en vena.