NEWS WEEK, LA PRESTIGIOSA REVISTA NORTEAMERICANA, PUBLICA UN ARTICULO RECONOCIENDO LOS ERRORES EN LA GESTIÓN DEL COVID

 

KEVIN BASS , ESTUDIANTE DE MS MD/PHD, FACULTAD DE MEDICINA

La segunda revista de mayor tirada en Estados Unidos, NEWS WEEk, con amplio prestigiuo internacional, ha publicado este árticulo en el quye se reconocela necesidad de que la comunidad cientifica reconozca que se equivoco sobre el COVID y que ello costó vidas humanas.

el articulo ha sido escrito por el estudiante de medicina Kevin Bass.

por su interés lo reproducimos.

 

Como estudiante de medicina e investigadora, apoyé incondicionalmente los esfuerzos de las autoridades de salud pública en lo que respecta al COVID-19. Creí que las autoridades respondieron a la mayor crisis de salud pública de nuestras vidas con compasión, diligencia y experiencia científica. Estuve con ellos cuando pidieron confinamientos, vacunas y refuerzos.

Me equivoqué. Nosotros en la comunidad científica estábamos equivocados. Y costó vidas.

Puedo ver ahora que la comunidad científica, desde los CDC hasta la OMS , la FDA y sus representantes, exageraron repetidamente la evidencia y engañaron al público sobre sus propios puntos de vista y políticas, incluso sobre la inmunidad natural frente a la artificial , el cierre de escuelas y la transmisión de enfermedades. propagación de aerosoles , mandatos de mascarillas y eficacia y seguridad de las vacunas , especialmente entre los jóvenes. Todos estos fueron errores científicos en ese momento , no en retrospectiva. Sorprendentemente, algunas de estas ofuscaciones continúan hasta el día de hoy.

Pero quizás más importante que cualquier error individual fue cuán intrínsecamente defectuoso fue y sigue siendo el enfoque general de la comunidad científica. Tenía una falla que socavaba su eficacia y resultó en miles, si no millones, de muertes prevenibles.

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Lo que no apreciamos adecuadamente es que las preferencias determinan cómo se usa la experiencia científica, y que nuestras preferencias podrían ser, de hecho, nuestras preferencias eran , muy diferentes de muchas de las personas a las que servimos. Creamos una política basada en nuestras preferencias y luego la justificamos usando datos. Y luego retratamos a aquellos que se oponen a nuestros esfuerzos como equivocados, ignorantes, egoístas y malvados.

Hicimos de la ciencia un deporte de equipo y, al hacerlo, dejamos de ser ciencia. Se convirtió en nosotros contra ellos, y «ellos» respondieron de la única forma en que cualquiera podría esperar que lo hicieran: resistiéndose.

Una alumna ajusta su mascarilla en la Escuela Católica St. Joseph en La Puente, California, el 16 de noviembre de 2020, donde los alumnos de prejardín de infantes a segundo grado que necesitan servicios especiales regresaron hoy al aula para recibir instrucción en persona. – El campus es la segunda escuela católica en el condado de Los Ángeles en recibir una aprobación de exención para reabrir a medida que avanza la pandemia de coronavirus. Estados Unidos superó los 11 millones de casos de coronavirus el domingo, agregando un millón de casos nuevos en menos de una semana, según un recuento de la Universidad Johns Hopkins.FRÉDÉRIC J. BROWN / AFP

Excluimos partes importantes de la población del desarrollo de políticas y castigamos a los críticos, lo que significó que desplegamos una respuesta monolítica en una nación excepcionalmente diversa, forjamos una sociedad más fracturada que nunca y exacerbamos las disparidades económicas y de salud de larga data.

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Nuestra respuesta emocional y partidismo arraigado nos impidieron ver el impacto total de nuestras acciones en las personas a las que se supone que debemos servir. Minimizamos sistemáticamente las desventajas de las intervenciones que impusimos, impuestas sin el aporte, el consentimiento y el reconocimiento de quienes se vieron obligados a vivir con ellas. Al hacerlo, violamos la autonomía de quienes se verían más afectados negativamente por nuestras políticas: los pobres, la clase trabajadora, los propietarios de pequeñas empresas, los negros y latinos y los niños. Estas poblaciones fueron pasadas por alto porque se hicieron invisibles para nosotros por su exclusión sistemática de la maquinaria mediática dominante y corporativizada que presumía omnisciencia.

La mayoría de nosotros no hablamos en apoyo de puntos de vista alternativos, y muchos de nosotros tratamos de suprimirlos. Cuando fuertes voces científicas como los profesores de Stanford de renombre mundial John Ioannidis, Jay Bhattacharya y Scott Atlas , o los profesores de la Universidad de California en San Francisco Vinay Prasad y Monica Gandhi, hicieron sonar la alarma en nombre de las comunidades vulnerables, se enfrentaron a una severa censura por parte de multitudes implacables de críticos y detractores en la comunidad científica, a menudo no sobre la base de los hechos, sino únicamente sobre la base de las diferencias en la opinión científica.

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Cuando el expresidente Trump señaló las desventajas de la intervención, fue tachado públicamente de bufón. Y cuando el Dr. Antony Fauci se opuso a Trump y se convirtió en el héroe de la comunidad de salud pública, le brindamos nuestro apoyo para que hiciera y dijera lo que quisiera, incluso cuando estaba equivocado.

Trump no era ni remotamente perfecto, ni tampoco lo eran los críticos académicos de la política de consenso. Pero el desprecio que les pusimos fue un desastre para la confianza pública en la respuesta a la pandemia. Nuestro enfoque alienó a grandes segmentos de la población de lo que debería haber sido un proyecto colaborativo nacional.

Y pagamos el precio. La ira de los marginados por la clase experta explotó y dominó las redes sociales. Al carecer del léxico científico para expresar su desacuerdo, muchos disidentes recurrieron a las teorías de la conspiración y a una industria artesanal de contorsionistas científicos para presentar su caso contra el consenso de la clase experta que dominó la corriente principal de la pandemia. Etiquetando este discurso como «desinformación» y atribuyéndolo al «analfabetismo científico» y la «ignorancia», el gobierno conspiró con Big Tech para reprimirlo agresivamente, borrando las preocupaciones políticas válidas de los opositores del gobierno.

Y esto a pesar del hecho de que la política de pandemia fue creada por una delgada franja de la sociedad estadounidense que se ungió a sí misma para presidir a la clase trabajadora: miembros de la academia, el gobierno, la medicina, el periodismo, la tecnología y la salud pública, que tienen un alto nivel de educación y privilegiado. Desde la comodidad de su privilegio, esta élite valora el paternalismo, a diferencia de los estadounidenses promedio que elogian la autosuficiencia y cuyas vidas cotidianas exigen rutinariamente que tengan en cuenta el riesgo. Que muchos de nuestros líderes se hayan negado a considerar la experiencia vivida de aquellos a través de la división de clases es inconcebible.

Incomprensible para nosotros debido a esta división de clases, juzgamos severamente a los críticos del encierro como flojos, retrógrados e incluso malvados. Desestimamos como «estafadores» a quienes representaban sus intereses. Creíamos que la «desinformación» energizaba a los ignorantes y nos negábamos a aceptar que esas personas simplemente tenían un punto de vista diferente y válido .

Elaboramos políticas para las personas sin consultarlas. Si nuestros funcionarios de salud pública hubieran actuado con menos arrogancia, el curso de la pandemia en los Estados Unidos podría haber tenido un resultado muy diferente, con muchas menos vidas perdidas.

En cambio, hemos sido testigos de una pérdida masiva y continua de vidas en Estados Unidos debido a la desconfianza en las vacunas y el sistema de salud ; una concentración masiva de riqueza por parte de élites ya ricas ; un aumento en los suicidios y la violencia armada, especialmente entre los pobres ; una casi duplicación de la tasa de depresión y trastornos de ansiedad, especialmente entre los jóvenes ; una pérdida catastrófica de logros educativos entre los niños ya desfavorecidos ; y entre los más vulnerables, una pérdida masiva de confianza en la atención médica , la ciencia, las autoridades científicas y los líderes políticos en general.

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Mi motivación para escribir esto es simple: para mí está claro que para restaurar la confianza pública en la ciencia, los científicos deben discutir públicamente qué salió bien y qué salió mal durante la pandemia, y dónde podríamos haberlo hecho mejor.

Está bien equivocarse y admitir dónde se equivocó y qué aprendió. Esa es una parte central de la forma en que funciona la ciencia. Sin embargo, me temo que muchos están demasiado arraigados en el pensamiento grupal, y tienen demasiado miedo de asumir públicamente la responsabilidad, para hacer esto.

Resolver estos problemas a largo plazo requiere un mayor compromiso con el pluralismo y la tolerancia en nuestras instituciones, incluida la inclusión de voces críticas aunque impopulares.

El elitismo intelectual, el credencialismo y el clasismo deben terminar. Restaurar la confianza en la salud pública y en nuestra democracia depende de ello.

Kevin Bass es un estudiante de MD/PhD en una escuela de medicina en Texas. Él está en su 7mo año.

Las opiniones expresadas en este artículo son del autor.

 

¿SANGRE DE HORCHATA O REALIDAD PARALELA?

Dicho con el máximo respeto a sus personas, me tengo que preguntar, si en general, nuestros dirigentes políticos, me refiero a los de Cantabria, tienen la sangre de horchata o viven en una realidad paralela.

Cuando el presidente de la Confederación de Organizaciones Empresariales de Castilla y León, Santiago Aparicio, insistió en el acto de reivindicación del Corredor del Atlántico, en la importancia de conseguir una conexión directa con el Mediterráneo, para fomentar un enlace logístico de importancia, impulsando el trazado Sagunto- Burgos del Santander-Mediterráneo y su continuidad con Santander, debiera de haber faltado tiempo a los políticos de Cantabria, a la CEOE a la Cámara de Comercio, de saltar de su letargo casi permanente y pedir una reunión con la CEOE de Castilla y León y presentarse ante el Gobierno de la Nación.

El enlace con el Mediterráneo, que permite en definitiva a través del trazado un enlace fácil con Zaragoza as través de Calatayud , transformaría la realidad de Cantabria, de su puerto, de su futuro.

Por ello, sólo desde la desidia, la falta de ilusión, el calculo político para no incordiar a la autoridades del País Vasco, auténticos competidores de nuestras ilusiones de décadas, se puede entender el silencio de nuestras autoridades.

El abandono de los grandes proyectos, la falta de conocimiento o dejadez de aumentar nuestros potenciales mercados logísticos es un escandalo más, de nuestra vida política y social, donde no se atisba una solución a medio y corto plazo.

Desde luego, quiero felicitar a Santiago Aparicio, Presidente de la CEOE de Castilla y León, si fuera gobernante de Cantabria, inmediatamente me pondría a trabajar.

Mientras Cantabria, sigue en su sueño permanente.    

EUROPA: RETROCESO ÉTICO Y MORAL

Definitivamente Europa, está iniciado un retroceso histórico de manos de la peor clase política desde la segunda guerra mundial.

Acabo de leer, que el Gobierno de Alemania, esta estudiando la posibilidad de volver a instaurar el servicio militar obligatorio.

La mayoría de los que servimos a la Patria, a través del servicio militar, nos sentimos orgullosos de haberlo hecho y no negamos que tener un conocimiento mínimo del servicio, pudiera ser necesario; sin embargo, llama la atención poderosamente el “furor” belicista de unos Gobiernos, que no fueron votados para ello, ni lo llevaron en sus programas electorales.

Los juegos de guerra, son muy peligrosos y los dirigentes europeos, están siguiendo irreflexivamente una política muy peligrosa para la paz.

De repente, los mismos que dejaban a los oligarcas rusos hacerse dueños de muchas empresas europeas, cambian de opinión de la noche a la mañana, de manos de dos dirigentes incapacitados por diferentes cuestiones, Vladimir Putin por su maldad y totalitarismo y Joe Biden, que debiera por sus incapacidades manifiestas haber dejado el cargo.

Lo cierto, es que Estados Unidos y Rusia, se están beneficiando de la locura de la guerra de Ucrania, mientras Europa sufre y lo que es gravísimo, mueren inocentes en el campo de batalla, sin que se presione para lograr la paz.

El pacifismo, ha desaparecido y solo se habla de tanques, aviones, cañones y muerte. Todo un retroceso ético y moral.

DESPROPOSITO HISTÓRICO

El despropósito histórico, de la no presencia de Cantabria en el Corredor del Atlántico, cuando formó parte de las Comunidades fundadoras, es un autentico desastre para nuestra Comunidad.

Nadie sabe los motivos reales, por los que los dirigentes de esta Comunidad, sin consultar con la sociedad , sobre todo con los sectores productivos afectados, tomaron la decisión unilateral de salirse, de lo que sin duda, es un proyecto ilusionante y con futuro económico.

Días pasados en Santiago de Compostela, los presidente Asturias, Castilla y León y Galicia , expusieron en un acto que reunió al mundo económico y empresarial de las tres regiones para explicar los que significa este proyecto en el que Cantabria no quiso estar.

En las cifras barajadas, se calcula que se pueden movilizar un a media de 6.000 empleos directos e indirectos en la fase de construcción y generar posteriormente unos ahorros de 1.300 millones de euros.

Sólo personas, que no tienen no idea de logística, pueden dejar pasar un proyecto transformador del Corredor del Atlántico, o por el contrario intereses desconocidos por la ciudadanía.

La salida natural de Cantabria al Valle del Ebro, ha sido algo reivindicado desde el proyecto Santander-Mediterráneo, boicoteado por intereses ajenos, hoy, si cabe es aún más importante, dado que Zaragoza, se esta constituyendo como el gran dentro logístico de la península y una comunicación sin pasar por el País Vasco, es la única forma de competir económicamente.

Me pregunto, si la sociedad de Cantabria, está tan dormida u no pedirá cuentas de tanta desidia y tanta incompetencia.

La quimera del tren a Bilbao, no es una solución logística porque por medio esta un competidor que captaría todo el tráfico del Valle del Ebro y el Mediterráneo en su propio beneficio, en definitiva un mal negocio para nuestra tierra.

Igual todavía, con un nuevo Gobierno se esta a tiempo, de corregir este “desaguisado” y que Cantabria se sume al proyecto Atlántico.

 

FALTA DE EMPATÍA Y VERGUENZA

 

Falta de empatía, falta de sensibilidad, falta de respeto. Así se puede considerar, la actitud del Gobierno de España, con la familia de Diego Valencia, el Sacristán de la Parroquia de Nuestra Señora de La Palma de Algeciras, asesinado.

Si estaba el Presidente de la Junta de Andalucía, si estaba por supuesto el Alcalde de Algeciras, y otras autoridades locales, en el funeral presidido por el Obispo de Cádiz-Ceuta y concelebrado por los sacerdotes de la comarca.

En esta ocasión, el Falcón que pagamos todos, de Pedro Sánchez, se quedó en tierra y no viajó hasta tierras del sur, tampoco, viajó el Ministro del Interior para asistir al funeral, aunque estuvo unas horas antes; no tuvo tiempo el Delegado del Gobierno en Andalucía, tan siquiera de viajar unos kilómetros, para representar a la administración del Estado, en definitiva a todos los españoles.

Este Gobierno, no cree suficiente para cambiar su importante agenda que un buen hombre, un sencillo hombre de bien, sea asesinado por un fanático criminal.

No tienen vergüenza, en esconder sus responsabilidades, porque el asesino en cuestión debió haber sido expulsado de España y por la ineficiencia de la administración, porque no funciona casi nada, estaba en España.

No, no se trata de culpar a nadie ajeno al propio asesino, se trata de asumir responsabilidades, pero no tienen ni vergüenza ni valor para siquiera pedir perdón.

Es la fotografía perfecta de España nuestra, donde el mal parece extenderse sin control ni respuesta sensata. Un desastre de sociedad.  

EL GOBIERNO RETIRA LA MASCARILLA DESPUÉS DE QUE LA JUSTICIA PIDIERA JUSTIFICAR POR QUÉ LA MANTIENE

 

Eu una clarificadora información firmada por Fran Serrato en el digital THE OBJECTIVE, se clarifica el asunto de las mascarillas, un asunto que puede representar un escándalo, pues fueron eliminadas hace seis meses en los países europeos.

Era un clamor que ya tiene fecha de caducidad. El Gobierno eliminará el uso obligatorio de la mascarilla en los transportes públicos el 7 de febrero. Casualidad o no, un día después tendrá que entregar obligado por la Justicia los informes de los expertos que justificaron mantener la medida durante meses a pesar de que la UE recomendó dejarlas de llevar en julio. La Audiencia Nacional establece el día 8 como fecha límite para que Sanidad envíe la documentación elaborada por la Ponencia de Alertas del Consejo Interterritorial de Salud tras admitir a trámite un recurso interpuesto por Liberum.

La asociación, que vela por los derechos humanos y del consumidor, presentó el recurso contencioso-administrativo el 20 de noviembre, cuando el uso obligatorio de la mascarilla en los transportes públicos ya era historia en muchos países del continente. Avalado por los expertos, el Gobierno decidió que España sería una excepción. Tanto que el 9 de diciembre se convirtió en el único lugar de Europa donde llevar el tapabocas seguía siendo forzoso.

Liberum impugnó la decisión del Gobierno ante la Audiencia Nacional al entender que seguía imponiendo la mascarilla «sin tener en cuenta las mejoras en la situación epidemiológica». La asociación estimó en su queja, según el auto al que ha tenido acceso THE OBJECTIVE, que el Ministerio de Sanidad estaba «incumpliendo el protocolo de actuación frente a la covid-19», en vigor desde el 3 de junio del año pasado y revisado el 8 de noviembre.

Los plazos del Gobierno

Las operaciones judiciales estuvieron dirigidas por la letrada Inmaculada Jaén. «Presentamos el recurso contra la inactividad de la ministra Carolina Darias, que ante un riesgo normalizado de la pandemia decidió mantener la mascarilla cuando Europa decía lo contrario», reconoce Luis María Pardo, uno de los abogados que participó en la elaboración del escrito.

Uno de los objetivos que perseguían era que la ministra, como presidenta del Consejo Interterritorial del Sistema de Salud, aportara los informes que avalaron la decisión de mantener la mascarilla. Para hacerlo, el Gobierno se ha parapetado en la opinión de los expertos. «Hasta ahora no se ha publicado ninguno y queremos saber qué dicen», insiste Pardo.

Darias y el presidente del Gobierno durante una visita a Las Palmas. | Foto: Europa Press

La Ponencia de Alertas a la que se refiere el recurso está formada por un amplio abanico de profesionales: desde los del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias que preside Fernando Simón (que avanzó la decisión de Darias) a un representante del Instituto de Salud Carlos III pasando por los directores y subdirectores de Sanidad de las 17 comunidades autónomas.

El 10 de enero, la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional decidió admitir a trámite el escrito formulado por Liberum. Y eso, a pesar de que la Abogacía del Estado esgrimió que la competencia para resolver el asunto correspondía a la Sala Tercera del Tribunal Supremo porque lo que se estaría impugnando sería el real decreto que modifica la obligatoriedad del uso de las mascarillas.

La mascarilla en el transporte público dejará de ser obligatoria a partir del 8 de febrero

Andrés Pelayo Alfonso

Los magistrados estimaron que la decisión correspondía a la Audiencia Nacional. Además, requirió al Ministerio de Sanidad que remitiera los expedientes administrativos y los informes de la Ponencia de Alertas. Dio para ello un plazo de 20 días, que se cumplen el 8 de febrero.

Curiosamente, Darias anunció esta semana que propondrá un día antes al Consejo de Ministros que se elimine la obligatoriedad de llevar mascarilla en los transportes públicos «atendiendo a la actual situación de estabilidad epidemiológica de la covid-19 y los informes de expertos y sociedades científicas». Habrán pasado 272 días desde que la UE recomendara su retirada.

«Una decisión política»

Pardo espera que «el anuncio no suponga otra decisión política como la del pasaporte covid». A pesar de la resolución de Darias, que será cabeza de cartel por el PSOE en Las Palmas en las elecciones de mayo, el abogado confirma que Liberum va a seguir adelante con el recurso al entender que «se vulneraron los derechos fundamentales de los ciudadanos». No obstante, esperan la sentencia dentro de, al menos, un año, cuando ya las mascarillas hayan pasado a mejor vida.

«Al llevarlo por vía administrativa buscamos la nulidad. Ya no será posible, pero cada vez que hemos recurrido ha causado efectos en la Administración, que nunca ha vuelto a imponer una medida similar, como con el protocolo sanitario en Asturias», admite Pardo. Otros expertos consideran que el fallo supondrá un tirón de orejas al Gobierno. En su opinión, Darias habría anticipado el fin de las mascarillas ante el requerimiento judicial, una versión que rechazan desde el Ejecutivo.

El Gobierno se desmarca de la UE y descarta quitar las mascarillas en el transporte

Roberto Montoto

Su uso no desaparecerá por completo el 7 de febrero. El tapabocas será obligatorio en los establecimientos y servicios sanitarios y en los centros sociosanitarios tanto para sus trabajadores como para los visitantes. Días antes de aprobarse la medida en el Consejo de Ministros, Darias convocará el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud para coordinar la medida con las regiones «teniendo en cuenta el informe de la Ponencia de Alertas dependiente de la Comisión de Salud Pública».

La ministra recordó el jueves que todas las decisiones adoptadas en las distintas fases de la pandemia se han consensuado en dicho órgano. La eliminación de la mascarilla se había planteado con anterioridad, pero Sanidad declaró que era una decisión imprudente. Hace solo unas semanas, la Organización Mundial de la Salud (OMS) instaba a retomar su uso en interiores para protegerse de los repuntes del covid.

NADIE ASUMIRÁ RESPONSABILIDADES

Ya sabemos que los políticos, no son casi nunca, responsables de nada, sólo asisten a las inauguraciones y en momentos en los que pueden presumir de algo.

Alguien debe de dar explicaciones y asumir responsabilidades, por no haber expulsado al asesino de Diego Valencia, Sacristán de la Parroquia de Nuestra Señora de la Palma de Algeciras y de la heridas causadas al Sacerdote Salesiano, que pudieron causarle la muerte.

El Ministro del Interior, debe de dar explicaciones convincentes, de los motivos del retraso de su expulsión y porque no se estaba vigilando al este individuo si parece ser estaba sometido a cierta vigilancia.

Marlaska, debe de dar explicaciones y asumir responsabilidades, pero pierdan toda esperanza; los políticos en España, salvo honrosas excepciones nunca asumen responsabilidades, son seres perfectos e intocables, vestidos de las “purpura” del poder y más parecen ejercer su actividad política en una dictadura que en una democracia, que se dice avanzada, aunque no lo sea realmente, visto lo visto.

Al final pagará algún funcionario indefenso de que el sistema realmente no funciona y no quieran reconocerlo.

«SEMILLA DE MARTIRES»

El asesinato del Sacristán de la Iglesia de Nuestra Señora de La Palma de Algeciras, Diego Valencia, un hombre bueno, un servidor de la viña del Señor, a manos de radicalismo yihadista, es una muestra más del riesgo que tiene Europa y en concreto, la civilización cristiana, es un asunto de extrema gravedad y que los dirigentes Europeos, casi todos, no están abordando.

La inmigración con tal no es mala, si es controlada y se produce por parte de personas dispuestas a integrarse en las sociedades occidentales, sin embargo, ello no ocurre en todos los casos, por diferencias culturales y religiosas abismales y en algunos casos contrapuestas.

La convivencia de las personas y de las sociedades, se basa en el respeto mutuo y el respeto a la ley y a las costumbres, cuando se quiere imponer otro tipo de visiones de la vida, se produce la radicalidad y el conflicto.

El islamismo radical, existe y es un peligro a combatir, sin embargo Europa, mira hacia otro lado desde un “buenismo” absurdo y sumamente peligroso para el futuro de Europa.

Los negocios con algunos regímenes del Golfo Pérsico, que en algunos casos, promueven posiciones intolerantes y contrarias a los derechos humanos, son un vivo ejemplo de la irresponsabilidad de occidente.

Acabamos de ver como tanto Qatar y Marruecos, ejercían sobre algunos diputados del Parlamento Europeo, una influencia a base de dinero y prebendas, creo que sólo se ha visto la punta del iceberg de toda una trama.

La sangre derramada por un buen hombre como era Diego Valencia, es semilla de mártires, y ejemplo de entrega a Dios, es una muestra que la historia se repite y los cristianos seremos siempre perseguidos, por nuestra fe como se ve en tantos lugares del mundo, Descanse en paz Diego Valencia y una rápida recuperación del sacerdote Salesiano, herido.

«NO A LA GUERRA»

Hay que seguir incidiendo, porque el asunto es de vital importancia para la consecución de la paz.

Es muy llamativo, como la mayoría de los medios informativos de este país, hablan con suma tranquilidad , sobre el envío de tanques Leopard a Ucrania.

Estos políticos europeos, incluidos los españoles, parecen obedecer ordenes extrañas para seguir atizando el fuego de la guerra, de la muerte, del desastre.

Donde están los señores del ”No a la guerra”, ahora si que son necesarios, porque tenemos una guerra a nuestras puertas y parecen haber desaparecido.

Partiendo de la base de que Vladimir Putin, es un personaje peligroso par la paz mundial, también hay que decir, que los dirigentes europeos y el Presidente Biden, que por cierto, debiera estar incapacitado por posible demencia senil, dan la sensación cada vez mayor, de no tener prisa en negociar, de seguir excitando el avispero de una guerra que debe de parar ya.

Sin que sirva de precedente y posiblemente por motivos distintos, tengo que coincidir con la ultraizquierda en que España no debe de mandar ningún tanque Leopard, a Ucrania, además, dado que como dijo este verano, la Ministra de Defensa, este material, no reúnen condiciones, pues están averiados, las mayoría de ellos en una base de Zaragoza.

No me fio de los dirigentes europeos, son la mayoría adictos a la mentira, como han demostrado en la pandemia y en los casos de corrupción que agitan el Parlamento Europeo, por lo tanto, haríamos bien los ciudadanos cuestionar todas su decisiones.

Hay que parar la escalada bélica, hay que negociar, la paz es un bien en si mismo, como salvar vidas, por eso me ratifico: “No a la guerra”. Con ello en modo alguno justifico ni defiendo a Rusia, sino sólo defiendo la búsqueda de la paz, algo que nuestros políticos parece que en estos momentos no parece importarles, su irresponsabilidad parece cada vez más preocupante.

GUERRA DE UCRANIA: ¿QUIEN QUIERE LA PAZ?

Cada vez parece más evidente que la guerra de Ucrania, se está utilizando como pretexto de algo que desconocemos, bien económico, bien político.

No es que no haya que condenar la invasión de Rusia, sino que la misma está siendo utilizada por ciertas élites poderosas, para azuzar el enfrentamiento, en vez de buscar soluciones políticas.

No se entiende, que no se produzcan reuniones de paz, no se entiende, que la ONU se haya convertido en una especie de mausoleo del globalismo y no sirva para nada, no se entiende que no se controle el gasto en armamento facilitado a Ucrania.

Ucrania, tiene una administración con fama de corrupta, ante una situación bélica como la actual, es muy posible que se estén produciendo enriquecimientos ilícitos.

¿Dónde están las organizaciones pacifistas?. Parece han desaparecido, nadie parece querer hablar de paz y soluciones y sin embargo tenemos a algunos dirigentes de la UE, enfrascados en un lenguaje belicista, impropio de políticos demócratas. ¿Porqué no quieren la paz.?.

Estamos ante un conflicto, en el que algunos dan la sensación de sentirse muy cómodos, quizá porque para ellos es la disculpa perfecta para sus desatinos en tantas y tantas cuestiones políticas, la disculpa perfecta, para tapar su fracaso y algún asunto de suma gravedad.

Putin, es muy malo, pero hay otros también muy malos que quieren aparecer como buenos y no lo son en absoluto. Nos están engañando.  

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